Kowloon, la ciudad sin ley del siglo pasado no estaba en el Oeste americano

Kowloon fue una auténtica ciudad sin ley en el siglo pasado. Antes de su demolición allí vivían 30.000 personas en poco menos de 3 hectáreas. Algo increíble si no fuera por los vídeos y registros fotográficos que se conservan de ese insólito lugar.

Kowloon era un hervidero de prostitución, drogas y prácticas ilegales, sobre todo médicos y dentistas que trabajaban sin ninguna titulación y abusaban de las carencias legislativas de esa ciudad en mitad de Hong Kong.

En 1988 Jean-Claude Van Damme rodó, como protagonista, la película Contacto Sangriento (Bloodsport), en el interior de la ciudad sin ley, Kowloon.

Los inicios como fortaleza militar

La historia se remonta sobre el año 1.000 en plena dinastía Song. Esta fortaleza servía para administrar el comercio de sal principalmente.

Durante cientos de años, poco ocurrió detrás de esas murallas, que finalmente fueron propiedad Británica.

La primera mitad del siglo pasado, Kowloon fue famosa por los diversos ataques que padeció. Desde el mismo imperio británico en 1912, hasta el ejercito Nipón en la segunda guerra mundial.

En este momento poco había dentro de estas 2,8 hectáreas. Solo el edificio llamado yamen (oficina administrativa), una escuela y una casa.

Pero no fue hasta la segunda mitad del siglo XX cuando empezaron los cambios radicales que darían lugar al sobrenombre de, «La ciudad de la oscuridad».

Edificios construidos sin control, calles que no superaban el metro de ancho, prostitución, narcotráfico, tríadas, súper población y una nula legislación interna, formaron el rincón con más densidad humana de todos los tiempos. Así era la ciudad sin ley del siglo pasado.

Una ciudad llamada Kowloon

Parece improbable que en mitad de Hong Kong y haciendo referencia a lo super poblado de la isla, hubiera alguna construcción que sobresaliera de una forma abstracta y descarada como para fijarte y preguntarte con ignorancia e incredulidad, de donde había salido eso en pleno 1990.

Era una pequeña gran ciudad sobre una extensión de tierra que solo medía, aproximadamente, 210 por 120 metros. Allí vivían en 1987 unas 33.000 personas, en una estimación bastante aproximada del gobierno de Hong Kong.

Los pisos median unos ridículos 20 metros cuadrados y se elevaban hasta 14 plantas y esta era la única normativa que existía. Muchas veces un edificio se apoyaba en otro.

Estaba todo conectado a metros de distancia del suelo. Una red de escaleras y pasillos discurría por los pisos y galerías. Podías pasar de un lado a otro de la ciudad sin pisar el suelo, lo que hacía imposible la penetración del sol. Las calles estaban iluminadas con fluorescentes las 24 horas.

Kowloon era una ciudad distinta. Los niños jugaban en las terrazas de los tejados, no había más sitio, era imposible mantener tanta gente quieta dentro de sus pisos.

A pesar de esto, todo parecía normal, la gran mayoría de sus habitantes trabajaban unidos para fortalecer el grupo y la colaboración entre las familias era constante. Mientras unos trabajaban otros cuidaban los menores.

En los últimos 50 años de su agónica proliferación, el descontrol fue la tónica dominante. Había un submundo dentro de Kowloon que pocos dominaban.

Imágenes inverosímiles y dantescas se sucedían a diario. En una parte de la calle unas prostitutas eran vejadas, mientras en la otra, a varios metros de distancia, un cura predicaba a sus fieles que escuchaban con atención. No había sitio para más y entre todo esto, la gente pasaba, la vida continuaba sin piedad en Kowloon.

Los negocios se abrían sin ninguna ley que los regulara. Los restaurantes y dentistas no tenían en cuenta la higiene para poder trabajar. No había impuestos y la ciudad se llenó de inmigrantes, asesinos y estafadores que encontraban cobijo en este lugar. Se convirtió en tierra de nadie.

Había talleres de carne de perro, de serpiente, insectos y todo lo que te puedas imaginar sin ningún control sanitario. Metido en cubos que pocas veces veían el jabón como medio de desinfección, trataban la comida y la repartían por los numerosos negocios que iban surgiendo.

El fin de los días

Semejante lugar debía tener su fin. Era algo que desde principios de los 70′ estaba previsto, pero que se demoró dos décadas que fueron de vital importancia para se desorbitada proliferación. La exageración llegó a extremos poco predecibles y se había escapado al control de todos.

Kowloon estaba en las miradas de todos los altos cargos y en 1993 se derribó por completo.

Todo empezó en el año 1987. Se anunció su desalojo y el gobierno de Hong Kong desembolsó casi 400 millones de dólares para compensar los casi 1.000 negocios existentes y más de 10.000 hogares.

No fue fácil y se tardó más de cuatro años en vaciar toda la ciudad. Sus habitantes eran reacios a irse. Tras la decisión del gobierno de derrumbar la ciudad, a mediados de los 80′, la delincuencia marchó a otros lugares y Kowloon se convirtió en un paraíso libre de leyes, impuestos e imposiciones de las mafias.

Muchos temían una nueva vida fuera de la ciudad. Tuvieron que reinventarse en nuevos trabajos y acostumbrarse a las leyes que regían fuera de Kowloon. Un desastre se avecinaba para familias enteras pero, no había marcha atrás, el final estaba escrito y nada pudo pararlo.

Finalmente, a finales de 1992 un grupo de 150 policías armados entró en la ciudad y sacó a todo el que quedaba en el interior. Hubo suicidios, disparos, peleas por quedarse dentro en un último intento de dominar las callejuelas de Kowloon. Era la ciudad sin ley.

Entre marzo de 1993 y abril de 1994 y después de cuatro meses de planificación, la ciudad desapareció por completo delante del mundo entero. Kowloon ya era historia y pasaría a ser el lugar con más densidad humana que se conoce.

Un jardín en su lugar

Una vez desmantelada la ciudad sin ley, pocos eran los que en su imaginación pensaron en ese agradable cambio.

En Diciembre 1995 se inauguró el Kowloon Walled City Park un parque con pinceladas de la Dinastía Qing y temática tradicional.

Una década más tarde, nadie podía creer que la ciudad sin ley del siglo pasado, fue transformada en un formidable parque con decoración tradicional de diferentes dinastías. Por fin Kowloon desapareció del centro de Hong Kong y con él, la clandestinidad, el vicio, las bandas y todo lo ilegal de su entorno.

FUENTES: [Wikipedia, New York Times]

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