Memorias sexuales tóxicas. ¡A LIMPIAR!

En este artículo quiero mostrarte una pincelada de cómo sanar tus memorias sexuales tóxicas.

La memoria es el espejo donde vemos a los ausentes.

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Me refiero a memorias, informaciones, recuerdos y/o bloqueos que quedan grabad@s y enquistad@s en tus células y, por consiguiente, condicionan tu mirada y tus patrones de conducta en tu presente sexual.

Normalmente, no es un proceso rápido ni agradable. Tampoco me refiero a temas de abuso sexual ni problemas que requieran la ayuda de profesionales sanitarios o de otros ámbitos especializados. Sencillamente (que no fácilmente), te comparto uno de mis métodos para ayudarte a Ver, Ordenar y Colocar en su sitio todas esas memorias y conectar de nuevo (o por primera vez, quizás) con tu propia sexualidad. Desde ti y hacia ti.

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Empecemos con la preparación: -“Papel y lápiz” o un “disco duro cerebral” potente.

  • -Entrar en un estado de serenidad, concentración y neutralidad ante todo lo que surja durante el proceso (que puede durar días, semanas, meses…toda una vida…o unas horas).
  • -Autorrespeto y aceptación: lo vivido, vivido está. Pretendemos sanar esas memorias, aprender de ellas, recolocarlas y darles la utilidad de crecimiento personal. No se trata de borrar la experiencia, pues esa es una batalla perdida.
  • -Darte el permiso de dejar que aflore cualquier emoción, reconocerla como tal y permitir su expresión.
  • Tener lo más clara posible la imagen de tus órganos sexuales-reproductores.
  • Tener una lista de toooooodas las personas con las que has interactuado sexualmente. En este punto eres tú quien define qué es para ti una interacción sexual: un simple beso?, una mirada? Una intención? El coito? Las “cuentas pendientes” reincidentes en tus ensoñaciones también pueden tener relevancia porque el inconsciente no reconoce lo real de lo irreal. Si te pasas años con un deseo reprimido hacia alguien, estará en esa lista. Si crees que es importante para ti y sientes que sigue en tu presente, añade esa persona. Y si la lista está ordenada cronológicamente, mejor que mejor. No hace falta que pongas fechas, ni años; pero sí facilita el trabajo que el orden sea real en esta línea de tiempo: desde atrás hasta hoy.
  • -Paciencia, más paciencia y espíritu aventurero para emprender un viaje de autoentendimiento, empoderamiento y autoestima.

Antes de entrar de lleno en el ejercicio te aclaro que hay muchas maneras de abordar tal tarea. Esta es una de muchas. También hay más de un nivel o plano que tienen puerta de entrada a esas memorias: árbol genealógico, pensamiento colectivo, vidas pasadas (si crees en la reencarnación), códigos sociales establecidos, creencias propias…Hoy me centro básicamente en el recuerdo de las experiencias sexuales del pasado de un modo práctico.

Si no necesitas sanar ninguna memoria, si no es el momento, si tu vida sexual es sana, bella, coherente contigo y estás en paz con todas tus vivencias al respecto, te felicito de corazón y espero ayudarte en otros temas en próximos artículos.

stylish black woman touching face near water
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Pues…!!vamos allá¡¡

Cuando estés en ese estado previo de relajación y atención, visualiza tus órganos sexuales-reproductores. Mantén la imagen en tu mente el tiempo suficiente para conectar con tu cuerpo, sentir esa parte de tu propio Todo agradeciendo su función. Imagina esos órganos llenos de células y háblales a modo de introducción para que sepan que quieres aliviar cualquier dolor o negatividad que puedan tener almacenad@s consciente o inconscientemente.

Una vez sepas que estás preparad@, visualiza la primera persona de tu lista y colócala dentro de esos órganos. No tengas prisa. Mira a los ojos a esa persona mientras recuerdas la experiencia que tuviste con ella y, simplemente, observa cómo te sentiste en ese pasado. No te centres en lo que sienta, diga o haga la otra persona. El Foco lo dirigimos a nuestras emociones y sentimientos. Si la experiencia fue sana, enviamos a nuestras células pensamientos de gratitud y nos despedimos de la persona “desocupando“ su espacio en nuestros órganos para llenarlo de un presente real y óptimo. Igual que ordenamos un armario ordenamos y colocamos el recuerdo de esas personas.

En caso de vivencias que te hicieron sentir bien les puedes buscar un sitio “precioso” en ese armario simbólico. Si la experiencia te hizo sentir mal o su recuerdo te provoca dolor, impotencia, rabia o sufrimiento puede ser más difícil, obviamente, pero más necesario liberar esas memorias. Mira a esa persona y dile todo lo que te quedó por decir. Piensa si en el presente actuarías diferente e imagina que lo haces. Pregúntate si has aprendido algo de todo ello. Observa si esa misma situación se ha repetido más veces aun con diferentes personas. Intenta averiguar si existía alguna carencia afectiva en ti y haz una comparativa con el presente. Coloca a esa persona en el armario del perdón, del olvido, del rechazo…o directamente fuera del armario y de tu vida.

scenic view of mountains during dawn
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Lo importante es que a tus células les digas algo así como: “ya lo he visto y he puesto orden. Ya no necesito que acumuléis ese dolor. Saco ese recuerdo y esa persona de mis órganos y su impronta en mí se transmuta en un aprendizaje. En este presente me amo y respeto más y mejor. No necesito repetir la experiencia. Me hago responsable de mi salud sexual y me empodero y me priorizo en todas las decisiones que tomo al respecto”. Busca tus propias palabras, tus propias imágenes. Lo esencial es que observes y sientas que tus órganos se limpian de toda experiencia tóxica. Y que tomes el control de tu cuerpo. Tú lo habitas, tú decides que recuerdos acumular.

Parece un juego inocente, quizás. Pero el inconsciente nos controla hasta que lo sacamos a la luz. Visualizar un@ a un@ cada recuerdo/persona y ponerlos en su lugar te ayuda a tener claridad sobre tus procesos. Hablarle a tus células no es algo fútil. Bien al contrario. Nadie sabe mejor que tú los secretos que ellas albergan.

Anímate a hacer limpieza a fondo. Observa en tu presente o futuro cercano si la vida te trae una vida sexual ajena a toda toxicidad. Y respecto a las “cuentas pendientes” tú decides el espacio que quieres que ocupen en tus células. En mi opinión, tener un armario con un cajón sin usar impide que puedas guardar algo real, tangible y bello. Pero para gustos…colores.